Sunday, July 23, 2006

A las cinco de la tarde = Panj é asr (2005) Samira Makhmalbaf

Este es el poema que inspira la película, y que se va recitando a lo largo de toda ella:

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías / Federico García Lorca (1935)
La cogida y la muerte
A las cinco de la tarde / Eran las cinco en punto de la tarde / Un niño trajo la blanca sábana / a las cinco de la tarde / Una espuerta de cal ya prevenida / a las cinco de la tarde / Lo demás era muerte y sólo muerte / a las cinco de la tarde. // El viento se llevó los algodones / a las cinco de la tarde. / Y el óxido sembró cristal y níquel / a las cinco de la tarde. / Ya luchan la paloma y el leopardo / a las cinco de la tarde. / Y un muslo con un asta desolada / a las cinco de la tarde. / Comenzaron los sones del bordón / a las cinco de la tarde. / Las campanas de arsénico y el humo / a las cinco de la tarde. / En las esquinas grupos de silencio / a las cinco de la tarde. / ¡ Y el toro solo corazón arriba ! / a las cinco de la tarde. / Cuando el sudor de nieve fue llegando / a las cinco de la tarde, / cuando la plaza se cubrió de yodo / a las cinco de la tarde, / la muerte puso huevos en la herida / a las cinco de la tarde. / A las cinco de la tarde. / A las cinco en punto de la tarde. // Un ataúd con ruedas es la cama / a las cinco de la tarde. / Huesos y flautas suenan en su oído / a las cinco de la tarde. / El toro ya mugía por su frente / a las cinco de la tarde. / El cuarto se irisaba de agonía / a las cinco de la tarde. / A lo lejos ya viene la gangrena / a las cinco de la tarde. / Trompa de lirio por las verdes ingles / a las cinco de la tarde. / Las heridas quemaban como soles / a las cinco de la tarde, / y el gentío rompía las ventanas / a las cinco de la tarde. / A las cinco de la tarde. / ¡ Ay qué terribles cinco de la tarde ! / ¡ Eran las cinco en todos los relojes ! / ¡ Eran las cinco en sombra de la tarde !

Este enlace lleva a una entrevista con la directora, muy clarificador de sus intenciones, y muy bien conseguidos, a mi juicio.
http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=1265&id_cat=2
Destaco una frase: "Aquellos que creen que la democracia se pude implantar en cualquier lugar del mundo mediante la acción militar no estarán de acuerdo con mi película"
Resulta tan desgarradora de ver como el poema de García Lorca al que hace referencia el título y cuyos versos abren y cierran la película.

Tengo desde hace tiempo una pregunta en la cabeza para dirigir a cualquier mujer musulmana, pero no conozco ni una y cuando voy por la calle y encuentro alguna no es el momento para formularla (¿entenderá mi idioma? ¿se lo tomará a mal?). El pañuelo que usan las musulmanas es ya un signo de identidad cultural más que una creencia religiosa, pero me fastidie porque ¿me puedo poner uno y que no parezca que reivindico sus ideas? El velo, pañuelo, es también un signo del sometimiento femenino a la autoridad masculina, opino. Entonces, para resumir mi pensamiento progre al respecto, está bien que viviendo en Occidente lleven pañuelo por reivindicación cultural frente al Occidente homogeneizador, pero mejor estaría si las que viven en sus países se lo quitaran en signo de rebelión feminista. Tiene gracia que los árabes que viven en Occidente no lleven signos externos que los identifique como tales, pero las mujeres si: ¿no serán marcas de propiedad?, "cuidado, no mires, no toques a esta mujer, es nuestra, es musulmana".
La protagonista de la película es una chica joven que sueña con dedicarse a la política en el futuro, pero su padre talibán no consiente ni que vaya a la escuela. La única rebeldía que la joven se permite es llevar de escondicas un par de zapatos blancos de tacón, la cara descubierta y huir a la escuela cuando su padre cree llevarla a rezar. En todo lo demás obedece ciegamente al padre, hasta en decisiones que perjudican seriamente su supervivencia física.
Ahí falla la película, considero, porque la propia directora no parece ver lo evidente: que no es compatible la obediencia y la libertad, y que ésta cuesta, y mucho, a veces la propia vida. La libertad no te la pueden imponer desde fuera, es verdad, eso nos dice, pero si de uno mismo, una misma, no sale la más mínima rebelión, nada se puede esperar sino el sometimiento.

Me impresionaron muchísimo las imágenes de lo que debe ser habitual en Afganistas: hombres que cuando ven el rostro de una mujer se ponen de cara a la pared hasta que pasa y luego piden perdón a Alá por haber pecado, me resulto hasta íntimamente ofensivo. En las sociedades en las que la mujer debe vivir escondida en su casa, atrapada entre el ansia de libertad y el deber para con su tradicción cultural, parece que la disyuntiva que tienen sea: consigo mi libertad y me paso al enemigo / esclava me quedo con mis hombres (padre, marido, hermano, hijo)
Me da ahogos pensarlo. Porque ¿pueden ellas defenderse y conseguir su libertad? En la película parece que prefieren seguir a sus hombres y morir sometidas que levantar la voz y desobedecer. ¿Es tan negro o es parte del difícil camino hacia el progreso? El progreso... ¿hacia dónde? ¿acabará por estallar la indignación de la mujer musulmana ante el omnipotente hombre? ¿Hay contradicción en lo que pienso, y dónde está?
¿A que todo va a ser por el asunto del pañuelo? El asunto del pañuelo tiene su aquel. Tengo una colección de pañuelos que antes me ponía algún día frío o de mucho viento. Pero desde que han llegado tantas musulmanas tapadas con pañuelos, miro los míos como prendas ajenas, extrañas. ¿Será porque ahora tienen un significado simbólico que antes no tenían y con el que no me identifico o porque temo me confundan con una musulmana? Hummm, ah, no, este invierno vuelvo a usar pañuelos... ¿o no porque no es mi signo cultural? Hace unos años en el chat me puse un nick de resonancias masculinas y árabes. Qué sorpresa me llevé cuando un conocido me abrió un privado y me empezó a insultar. Era del grupo que entonces pululaba por el canal Filosofía que cuando se juntaban jugaban a ser el Estado Mayor de Hitler, y que a mi me tenían siempre en duda de si eran o no fachas. El que hacía de Hitler era bastante inteligente y culto, se escabullía dialecticamente como una anguila y era difícil saber si bromeaba o no. Aquel día perdí las dudas. Quise quitármelo de encima (no, no era el que hacía de Hitler), pero era persistente, seguía y seguía insultando. Atrapada entre la rabia y la vergüenza que sentía por él, ¿puede caeros mal alguien con quien os habéis reído?, decidí mostrarme: "Oye, que soy Ninovska". Momento largo de silencio y luego "Ah, perdona, perdona, lo siento mucho" Tras aquello no volví a encontrármelo en el chat. Tampoco yo volví a ponerme un nick de resonancias árabes... ¿Me pondré pañuelo?

Este batiburillo de comentarios viene a que la película, guste o no, nace con la vocación de provocar polémica, hacer pensar. Lo consigue, pues. En cuanto a su calidad como película, es más discutible. No es una gran película. Pero merece mucho darse un baño con sus ideas y debatirlas.

2 Comments:

Blogger Augenblick said...

Creo que debes desmitificar el uso del velo. Es bueno pensarlo en su real multiplicidad. No hay un único sentido del velo, no sólo dentro de la fe sino tambien dentro de la prácticas cotidianas de los musulmanes. Esto no niega que haya tendencias que pretendan eliminar dicha multiplicidad, tanto fuera como dentro del mundo musulmán. Para tener una idea más abnierta del velo, en un sentido simbólico, práctico y político (revolucionarios pero tambien paradójicamente conservador) recomiendo "la revolución bajo el velo) de fariba aldekhah.

10:27 AM  
Blogger Ninovska said...

Llevas razón en cuanto a desmitificar el uso del velo, pero no es tan fácil. Ayer mismo (9-7-09) llovió en mi ciudad. Cuando salí de casa llevaba un vestido largo sin mangas y un chal sobre los hombros porque refrescaba un poco. Así que cuando empezó a llover me puse el chal en la cabeza para no mojarme. Ni cuenta me di del aspecto que tenía, hasta que desde el otro lado de la calle una mujer con velo a quien nunca había visto me hizo señales de saludo con la mano. No hay ya lugar a duda, el velo es una señal de identidad del que se han apropiado. Y lo siento, porque mi madre siempre lo usó, en misa, en el campo, en la ciudad cuando hacía frío. También me gustaría llevarlo a veces pero es como reivindicar un signo de identidad que corresponde a otra persona. O como cambiarme yo misma.

En fin. No tiene importancia.... demasiada.

10:54 AM  

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