Mios, tuyos, nuestros (2005) Raja Gosnell
Contaba mi padre que en el pueblo un viudo con hijos se casó con una viuda también con hijos, juntos tuvieron más, hijos, así que cuando se peleaban, la mujer chillaba:
-Baja, Paulino, baja, que se están pegando tus chicos, los míos y los de a medias.
El recuerdo de esta frase, que me hizo reir de pequeña, fue lo único positivo de esta película. Dice en la ficha técnica que dura 90 minutos... hay películas de cuatro horas que se me han hecho más cortas, por la tortura de aguantar (no pude ser que no tenga ni siquiera un poco de gracia... va, hombre, esos dialoguistas que demuestren que se han ganado el sueldo, ¡ostras, ya!) algo tan horrorosamente previsible. Es una comedia, graciosilla (no graciosa, atentos a la diferencia) y blanda, para todos los públicos, podría pasar por entretenida si te la ponen un sábado por la tarde mientras echas la siesta y entre bostezo y bostezo pillas algo sobre un padre muy estricto que está en la Marina americana, una madre que es diseñadora y muy desordenada, ambos guapos, exitosos y muy buenas personas, y que tienen tantos hijos que llenan el autobús escolar, dieciocho, más la señora de la limpieza, fija, eso sí. Y cuando acaba pues te levantas del sofá y te vas al Prica sin complejos. ¿Pero cómo se les ocurre estrenar semejante bodrio en los cines, por las barbas de Karl Marx? Cierto que podría tener interés porque subyace la intención de indagar en un problema bastante acuciante: ¿es mejor una educación rígida o liberal? Pero da por hecho que de una educación rígida resultan unos hijos repipis pijos, raya al lado y sin pizca de creatividad, y de la liberal resultan unos niños pasotas, muy creativos, que a la mínima nos montan un pollo... Tan fácil como una ecuación de primer grado, anda, y aquí gastando millones en planes de educación y dando vueltas a la sesera para averiguar qué es lo mejor, con lo fácil que era oye, ¿quieres que sea tu hijo un cantante de rock? educación liberal, qué sea un lider político, educación estricta. Ea. Las chicas de educación estricta salen como una Hilary Duff, las de educación liberal salen más como... como... ¿ya no salen Joan Baez?
Estrellitas, siendo generosa, muy generosa, una.
Contaba mi padre que en el pueblo un viudo con hijos se casó con una viuda también con hijos, juntos tuvieron más, hijos, así que cuando se peleaban, la mujer chillaba:
-Baja, Paulino, baja, que se están pegando tus chicos, los míos y los de a medias.
El recuerdo de esta frase, que me hizo reir de pequeña, fue lo único positivo de esta película. Dice en la ficha técnica que dura 90 minutos... hay películas de cuatro horas que se me han hecho más cortas, por la tortura de aguantar (no pude ser que no tenga ni siquiera un poco de gracia... va, hombre, esos dialoguistas que demuestren que se han ganado el sueldo, ¡ostras, ya!) algo tan horrorosamente previsible. Es una comedia, graciosilla (no graciosa, atentos a la diferencia) y blanda, para todos los públicos, podría pasar por entretenida si te la ponen un sábado por la tarde mientras echas la siesta y entre bostezo y bostezo pillas algo sobre un padre muy estricto que está en la Marina americana, una madre que es diseñadora y muy desordenada, ambos guapos, exitosos y muy buenas personas, y que tienen tantos hijos que llenan el autobús escolar, dieciocho, más la señora de la limpieza, fija, eso sí. Y cuando acaba pues te levantas del sofá y te vas al Prica sin complejos. ¿Pero cómo se les ocurre estrenar semejante bodrio en los cines, por las barbas de Karl Marx? Cierto que podría tener interés porque subyace la intención de indagar en un problema bastante acuciante: ¿es mejor una educación rígida o liberal? Pero da por hecho que de una educación rígida resultan unos hijos repipis pijos, raya al lado y sin pizca de creatividad, y de la liberal resultan unos niños pasotas, muy creativos, que a la mínima nos montan un pollo... Tan fácil como una ecuación de primer grado, anda, y aquí gastando millones en planes de educación y dando vueltas a la sesera para averiguar qué es lo mejor, con lo fácil que era oye, ¿quieres que sea tu hijo un cantante de rock? educación liberal, qué sea un lider político, educación estricta. Ea. Las chicas de educación estricta salen como una Hilary Duff, las de educación liberal salen más como... como... ¿ya no salen Joan Baez?
Estrellitas, siendo generosa, muy generosa, una.

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