Thursday, July 27, 2006

Cuando una mujer sube la escalera = Onna ga kaidan wo agaru toki (1960) Mikio Naruse


Keiko (Hideko Takamine) es una joven viuda que trabaja de gheisa en un bar del barrio de copas de Tokio. Ella tiene una buena posición en su entorno, es la Mamá, porque sus suaves maneras y su belleza atraen por igual a los hombres poderosos, empresarios, banqueros, que van al bar y gastan mucho dinero solo para compartir copas y conversación con ella, que a las mujeres con las que trabaja. Existen varios tipos de geisha: las mejores, que van en taxi y pueden aspirar a casarse, las secundarias, que van en metro y tienen pocas aspiraciones, las malas, que se van andando, y las que ya no tienen nombre, que se van con los clientes. Y ella es de las primeras.
La película más que retrato del mundo de las gheisas, es un fabuloso retraro de una mujer tradicional, con un sentido muy acusado de la dignidad y el honor en un Japón que cambia, pierde los valores y se occidentaliza. Keiko, quiere mantener el equilibrio entre esos dos mundos, ser fiel a sus ideas tradicionales, sin criticar las nuevas. Ella se para antes de subir las escaleras del bar en el que trabaja, porque odia estar allí, pero es su trabajo, con él se mantiene y mantiene a su familia, así que en cuanto llega al local se convierte en la divertida mujer que estan esperando. Es también un buen retrato de mujeres y hombres, a los que podemos ver en facetas de personalidad muy diferentes, de forma que no resultan ni buenos, ni malos, solo humanos, complejos e impredecibles. Es una películas de sentimientos, en la que importa más lo que se siente que lo que se dice (mira, al contrario que Antes del Atardecer, que de tanto que importa lo que se habla, llegas a dudar que sientan algo), y lo que fluye en los corazones, en el alma, que lo que sucede en la apariencia. Aunque resulta muy extraña por la dificultad de entender la cultura tradicional japonesa, por lo que se puede ver como un documento sociológico, los sentimientos, el amor y las pasiones escondidas, hacen de ella una obra universal, imprescindible.

2 Comments:

Blogger Zápiro said...

hOLA nINOVSKA!

Acabo de enterarme del porqué de tu nick... Voy a ver si encuentro esa peli tan descacharrante!!

Te cuelgo el artículo de hoy de Martín Prieto. Menos sintético y más agudo, denuncia lo que sugería en mi blog sobre los premios Nobel. Un beso.

BAJO EL VOLCAN
El Nobel del calentamiento
MARTIN PRIETO

Cuenta la leyenda de Estocolmo que Alfred Nobel instituyó el premio de la Paz arrepentido de su invención del torpedo, arma demoledora en su tiempo y que ha llegado temible a nuestros días. Ya sería menos su dolor de corazón porque siguió disfrutando de las patentes de su tubo autónomo lleno de explosivos. Han variado éstos, pero no lo más importante, que es el sistema de navegación con hélices y giróscopos. Horrores de la guerra submarina. No menos trabajosa es la aspirantía al Nobel en cualquiera de sus variantes. En mi inocencia creí muchos años que bastaba culminar una obra meritoria para la Humanidad para ser acreedor al premio, ignorancia de la que me extrajo mi buen amigo Cela: hacen falta contactos, amigos hasta en el infierno, miles de cartas cruzadas, presiones de gobiernos y embajadas, todo, en suma, lo que no sabía hacer Jorge Luis Borges, y en lo que es laureado Al Gore.

El Nobel de la Paz es un premio más devaluado que los Príncipes de Asturias desde que se lo otorgaron a Henry Kissinger por aumentar los bombardeos sobre Vietnam del Norte para obligar a Hanoi a conversaciones de paz. La máxima de uno de los Roosevelt: «Habla bajo y lleva un buen garrote». El premio a Isaac Rabin y Yaser Arafat fue una risotada si hoy contemplamos lo que ocurre en Gaza. Rabin fue quien voló el hotel Ray David de Jerusalén provocando una matanza de oficiales ingleses, y Arafat quedó retratado cuando se dirigió a la Asamblea General de Naciones Unidas con un pistolón en la cincha, y años mediante se negaría a firmar la paz con Barak en la casa de Clinton.

Recomiendo visitar en Tierra de Fuego el glaciar Upsala que retrocede cada año. En el cañón de piedra que ha formado desde miles de siglos se ven ahora las marcas de su falta de empuje, como la edad de los árboles en sus aros. Está claro que hace más calor, pero no se sabe si la Tierra se está calentando desde el Pleistoceno o estamos en un ciclo que nos devolverá más frío. Al Gore contamina con su mansión y sus industrias y cobra barbaridades por conferencia y gastos personales. No soporta perder el plano ante un inculto como Bush Jr. Vende su vídeo apocalíptico como Polanco vendía enciclopedias y le dieron un Oscar; ¿quién le niega un premio a un paladín del ecologismo?

El Príncipe de Asturias (otros palurdos) le lanzó a los pies del Nobel, que este año no tenía candidatos mejores. Algunos demócratas estadounidenses quieren aprovechar esta borrachera de horchata para postularle otra vez a la Presidencia. Ya es algo tarde, pero sería muy excitante ver a un Nobel de la Paz en la Casa Blanca.

8:42 AM  
Blogger Ninovska said...

Gracias por tu visita, Zápiro, he tardado en verla, me paso poco por aquí. Me encantará que disfrutes con la película como yo cuando la vi.
Muy contradictorios esos premios nóveles, y los principes de Asturias también. ¡Qué tiempo tan extraño el que vivimos!
Besos

4:01 PM  

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