Eraserhead = Cabeza borradora (1976) de David Lynch
Han pasado tres días y no me quito esta película de la cabeza, espero que escribiendo este post me sirva de exorcismo y me deje libre.
He averiguado (bueno, he leído el post de Santi Gallego) que fue la primera película de David Lynch, que la realizo mientras trabajaba en cosas como repartir diarios y reparar tejados, que fue rechazada por varios festivales, y que tan solo consiguió que se pasara en una sesión de madrugada, durante un año, en un pequeño cine de Nueva York. Hasta que la vió Mel Brooks, quedó fascinado y encargó a Lynch su siguiente trabajo: El hombre elefante. No estoy dando datos importantes, lo sé, es sólo que intento ganar tiempo antes de meterme más en esta cinta que no me atrevo, por ahora, a ver de nuevo. Es una película en blanco y negro, con apenas diálogos y una enervante ¿banda sonora con ruidos extresantes?
Cada uno ante una obra de arte ve lo que su mente procesa de lo que sus sentidos están captando. Es una perogrullada, vale, pero ¿porqué ante una misma percepción sensorial, a unas mentes aburre hasta dormir y a otras inquieta hasta hacerles revolverse con inquietud, apagar el sonido durante un rato por puro temor, perder el sueño, y aún así, fascinados, no poderse despegar de la pantalla? Se me ocurre que por lo mismo que a unos, más seguros, lo surrealista les deja indiferentes por considerarlo absurdo y punto, y a otros, menos seguros, inquieta por motivos no fácilmente razonables. Voy a tratar de razonar los míos.
La película habla de la percepción que un loco, al que los demás en principio no notan su locura, tiene de la realidad. El protagonista es un hombre raro, poco expresivo, enfundado en un traje corriente, que no tiene otro signo exterior de extañeza que su pelo rizado con un tupé excesivo. Este hombre, un tímido solitario, vive en tres mundos que aún parece tener capacidad de separar: el de la "realidad" que "ven" sus sentidos cuando se relación con los demás y que no sabe muy bien, tampoco le preocupa, si pertenece a una deformación de su mente o es la realidad tal cual; la de cuando sueña despierto, que reconoce como sueño y la de cuando está dormido, que se confunde con las otras dos. Lo que más me inquietaba era esa realidad que percibe cuando se relaciona con los demás, el protagonista se extraña de los movimientos de los objetos inanimados y del comportamiento de la gente que le rodea, sin atreverse a interferir nunca o intentar aclarar sus visiones comparándolas con las de los demás, tampoco le importa demasiado, le interesan más sus sueños de cuando está despierto. El director juega con nosotros haciéndonos ver como verdadero lo que procesa la mente del protagonista. Pero ésa es una explicación, más o menos razonable,l que se me ha ocurrido, y a mi no me hubiera hecho sentir temor si lo hubiera entendido así mientras veía la película. Lo que sentía entonces es el terror a la locura, el miedo a perder el sentido de la realidad, el miedo interior a mi propio yo, la angustia ante la tranquilidad con que el protagonista vive su absurda realidad como algo natural cuando a mi, ante lo mismo, me sentiría perdida, aterrorizada. MIEDO al MIEDO.
Creo que de esta forma no me voy a exorcizar... mejor será que me ponga a contar de qué va la película, esto... SPOILERS
Va, más o menos, de un hombre que vive en un horrible barrio periférico rodeado de fábricas y vías de tren, que está de vacaciones cuando recibe, a través de la vecina que no conoce, la invitación de una novia, con la que ya ha roto, a cenar en casa de los padres de ella. El hombre duda, no entiende a qué viene ahora una invitación así. Pero va. Allí es informado de que ella ha tenido un bebé, que no saben si es un bebé, y tienen que casarse para cuidarlo. El bebé resulta ser un bicho raro, mezcla entre pájaro desplumado y ET (Santi Gallego dixit, creo) que no para de berrear y pone histérica a la madre, de forma que ésta huye abandonándolos. Como con todo, Henry, el protagonista, acepta su destino con resignación de santo al que todo da los mismo y solo importan sus propios sueños. Hasta que un día la hermosa vecina de al lado, llama a la puerta y se queda a pasar la noche con él. Por primera vez el protagonista disfruta realmente, su sueños despierto y la realidad coinciden; pero ella siente terror ante ese bicho-hijo que no para de berrear. La vecina se lía con otro y Henry parece haber perdido toda posibilidad de conseguir la felicidad, culpa al hijo y ... Veanla, oño, que merece la pena.
Han pasado tres días y no me quito esta película de la cabeza, espero que escribiendo este post me sirva de exorcismo y me deje libre.
He averiguado (bueno, he leído el post de Santi Gallego) que fue la primera película de David Lynch, que la realizo mientras trabajaba en cosas como repartir diarios y reparar tejados, que fue rechazada por varios festivales, y que tan solo consiguió que se pasara en una sesión de madrugada, durante un año, en un pequeño cine de Nueva York. Hasta que la vió Mel Brooks, quedó fascinado y encargó a Lynch su siguiente trabajo: El hombre elefante. No estoy dando datos importantes, lo sé, es sólo que intento ganar tiempo antes de meterme más en esta cinta que no me atrevo, por ahora, a ver de nuevo. Es una película en blanco y negro, con apenas diálogos y una enervante ¿banda sonora con ruidos extresantes?
Cada uno ante una obra de arte ve lo que su mente procesa de lo que sus sentidos están captando. Es una perogrullada, vale, pero ¿porqué ante una misma percepción sensorial, a unas mentes aburre hasta dormir y a otras inquieta hasta hacerles revolverse con inquietud, apagar el sonido durante un rato por puro temor, perder el sueño, y aún así, fascinados, no poderse despegar de la pantalla? Se me ocurre que por lo mismo que a unos, más seguros, lo surrealista les deja indiferentes por considerarlo absurdo y punto, y a otros, menos seguros, inquieta por motivos no fácilmente razonables. Voy a tratar de razonar los míos.
La película habla de la percepción que un loco, al que los demás en principio no notan su locura, tiene de la realidad. El protagonista es un hombre raro, poco expresivo, enfundado en un traje corriente, que no tiene otro signo exterior de extañeza que su pelo rizado con un tupé excesivo. Este hombre, un tímido solitario, vive en tres mundos que aún parece tener capacidad de separar: el de la "realidad" que "ven" sus sentidos cuando se relación con los demás y que no sabe muy bien, tampoco le preocupa, si pertenece a una deformación de su mente o es la realidad tal cual; la de cuando sueña despierto, que reconoce como sueño y la de cuando está dormido, que se confunde con las otras dos. Lo que más me inquietaba era esa realidad que percibe cuando se relaciona con los demás, el protagonista se extraña de los movimientos de los objetos inanimados y del comportamiento de la gente que le rodea, sin atreverse a interferir nunca o intentar aclarar sus visiones comparándolas con las de los demás, tampoco le importa demasiado, le interesan más sus sueños de cuando está despierto. El director juega con nosotros haciéndonos ver como verdadero lo que procesa la mente del protagonista. Pero ésa es una explicación, más o menos razonable,l que se me ha ocurrido, y a mi no me hubiera hecho sentir temor si lo hubiera entendido así mientras veía la película. Lo que sentía entonces es el terror a la locura, el miedo a perder el sentido de la realidad, el miedo interior a mi propio yo, la angustia ante la tranquilidad con que el protagonista vive su absurda realidad como algo natural cuando a mi, ante lo mismo, me sentiría perdida, aterrorizada. MIEDO al MIEDO.
Creo que de esta forma no me voy a exorcizar... mejor será que me ponga a contar de qué va la película, esto... SPOILERS
Va, más o menos, de un hombre que vive en un horrible barrio periférico rodeado de fábricas y vías de tren, que está de vacaciones cuando recibe, a través de la vecina que no conoce, la invitación de una novia, con la que ya ha roto, a cenar en casa de los padres de ella. El hombre duda, no entiende a qué viene ahora una invitación así. Pero va. Allí es informado de que ella ha tenido un bebé, que no saben si es un bebé, y tienen que casarse para cuidarlo. El bebé resulta ser un bicho raro, mezcla entre pájaro desplumado y ET (Santi Gallego dixit, creo) que no para de berrear y pone histérica a la madre, de forma que ésta huye abandonándolos. Como con todo, Henry, el protagonista, acepta su destino con resignación de santo al que todo da los mismo y solo importan sus propios sueños. Hasta que un día la hermosa vecina de al lado, llama a la puerta y se queda a pasar la noche con él. Por primera vez el protagonista disfruta realmente, su sueños despierto y la realidad coinciden; pero ella siente terror ante ese bicho-hijo que no para de berrear. La vecina se lía con otro y Henry parece haber perdido toda posibilidad de conseguir la felicidad, culpa al hijo y ... Veanla, oño, que merece la pena.

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